Qué hacer en Madrid Ruta Alternativa
MADRID

Madrid (a)típico: 24 horas en el Madrid de los madrileños

Que si bocata de calamares en la Plaza Mayor, paseo en barca por el Retiro, paradita gastronómica en el Merca-guiris de San Miguel, cola en doña Manolita para comprar lotería, visita al Museo del Prado, atardecer en el Templo de Debod… Todo eso está muy bien pero, ¿qué hacer en Madrid una vez que ya lo has hecho todo?

En este artículo te invitamos a descubrir el lado más atípico de esta ciudad vibrante de la que nunca te cansarás. Descubrirás salas de cine singulares, museos de todo tipo, cafeterías castizas y con encanto, tapeo del bueno, el arte urbano del barrio más cool, las mejores vistas desde las alturas de los hoteles en Madrid y mucho más en solo 24 horas. Sí, a buen ritmo se puede. ¿Vamos?

Qué hacer en Madrid en 24 horas: Ruta alternativa

Comenzamos el día en el Kilómetro Cero, en la Puerta del Sol. De aquí partiremos a dejarnos las zapatillas en el asfalto madrileño pateando y redescubriendo esta ciudad en constante movimiento. Para ello, comenzaremos recargando energías con un buen desayuno. Si eres amante del dulce, no puedes dejar de visitar La Mallorquina -por muy turístico que sea este lugar, jamás me cansaré de visitarlo y recomendarlo-, la pastelería más emblemática de Madrid. Sus napolitanas de chocolate llevan endulzando la vida de madrileños y turistas desde los años 70, aunque su apertura es mucho anterior (¡acaban de celebrar su 125 aniversario!). Otra opción para los visitantes chocoadictos que vengan en invierno y deseen entrar en calor, es la celebérrima Chocolatería San Ginés, que encontraremos atravesando la calle Arenal.

Pero ya os hemos dicho que en esta ruta queremos alejarnos de los lugares más típicos, por lo que esta vez nos hemos decantado por desayunar en Santa Eulalia Boulangerie. Ya os hablé de esta maravillosa panadería y cafetería en el artículo sobre desayunos en Madrid para amantes del buen café. Son especialistas en repostería francesa y los cruasanes, los bordan. Si sois más de desayunos salados, pedid sus tostadas con tomate natural y pan de masa madre. ¡Para echar una lagrimita de felicidad!

Santa Eulalia

Seguidamente nos dirigiremos hacia la Plaza de España, aunque antes os recomiendo hacer un pequeño desvío hasta el Convento de las Carboneras del Corpus Christi para comprar unas deliciosas galletitas de limón a las hermanas Jerónimas.

Galletas Corpus Christi

Por el camino, pasaremos por la Plaza de la Ópera y el Teatro Real -otro día, con más tiempo os recomiendo que os apuntéis a alguna de las visitas guiadas que realizan-, y los Jardines de Sabatini con unas vistas espectaculares del Palacio Real.

Continuamos hacia el Centro Cultural Conde Duque, no sin antes echar un pequeño vistazo a una de las librerías especializadas con más encanto de Madrid. En Ocho y Medio, además de conseguir cualquier libro sobre séptimo arte que te imagines, podrás tomarte un vino o un café y asistir a los eventos que realizan periódicamente, como firmas de libros, coloquios, conciertos o monólogos.

Ahora nos saltamos una visita que nadie que visite Madrid por primera vez debería saltarse, el Templo de Debod. Nosotros seguimos buscando lugares un poco menos conocidos. En Conde Duque, uno de los tres grandes centros culturales metropolitanos de la ciudad (junto a Matadero Madrid y CentroCentro), podemos visitar de manera gratuita sus dos salas de exposiciones en la planta baja del Patio Sur y el Museo de Arte Contemporáneo. Además, los viernes a las 17 horas realizan visitas guiadas gratuitas para dar a conocer de primera mano y en profundidad espacios como el Patio Central, las Antiguas Caballerizas, el Auditorio o el Teatro. De manera habitual, el centro también realiza eventos, proyecciones, cine de verano, talleres, conferencias… Podéis consultar la programación completa en su página web.

Conde Duque

Continuamos la ruta cultural que en una ciudad como Madrid podría alargarse casi hasta el infinito, en el Museo ABC del dibujo y la ilustración. Los usuarios habituales de Instagram es probable que hayáis visto varias veces su fotogénica fachada, obra del arquitecto José López Salaberry y reformada posteriormente por el estudio Aranguren & Gallegos.
Nosotros os recomendamos que paséis y echéis un vistazo a las exposiciones que van cambiando continuamente. La entrada es gratuita.
Museo ABC
Continuamos el paseo hasta la Plaza del Dos de Mayo.
Plaza del Dos de Mayo
Como ya es hora de descansar un poco las piernas y tomarnos algún refrigerio, vamos a hacer una pequeña parada para reponer fuerzas. Si es invierno, podéis refugiaros con un café o un chocolate caliente en el mítico y reformado Café Comercial.
Café Comercial - Qué hacer en Madrid
Qué hacer en Madrid: Café Comercial

Si venís en verano, acercaros a por un fotogénico y delicioso helado a Popota, un lugar de ensueño en amarillo pastel que bien podría pertenecer al universo cinematográfico de Wes Anderson. Os costará elegir porque todos tienen una pinta deliciosa -sobre todo su original «perrito caliente», un trampantojo realizado con brioche dulce, una falsa salchicha de helado de avellana y coronado con siropes de frambuesa y mango con fruta de la pasión a modo de ketchup y mostaza-. Mis sabores preferidos son los del Mago Merlín (coco, plátano y maracuyá -mejor sabor del mundo en la Copa del Mundo de Heladería 2018), Popota (Algarroba con avellana) y Croissant de mantequilla (infusionado con el mejor croissant de España 2017).

Por cierto, ahora mismo nos encontramos en el límite con el distrito de Chamberí, que también tiene mucho que ofrecernos. Otro día, lo recorremos con calma.
Heladería Popota Qué hacer en Madrid
Con las fotos hechas y el estómago lleno enfilamos la calle Fuencarral hasta llegar al Museo de Historia de Madrid para admirar la fabulosa fachada barroca de Pedro de Ribera y conocer más sobre la evolución histórica y urbanística de la ciudad hasta el siglo XX. La entrada también es gratuita.
Qué hacer en Madrid - Museo de Historia

Si queremos continuar con la ruta museística, muy cerca se encuentra el Museo del Romanticismo, un palacete que recrea la vida y las costumbres de la alta burguesía durante esta época. Además, cuenta con un coqueto y romántico café que permite aislarse por un momento de las prisas, el ruido y el ardiente asfalto en pleno barrio de Malasaña.

Como ya se acerca la hora de comer, vamos a abrir el apetito con uno de los mejores pinchos de tortilla de Madrid en Bodega de La Ardosa. Un típico rincón de lo más castizo, con barriles añejos de vermut como mesas donde, además de la tortilla, sirven tapas de cecina de León, anchoas del cantábrico, salmorejo cordobés, morcilla de foie, croquetas de cabrales, croquetas… Si la entrada está muy concurrida, atrévete a cruzar la barra -tienes que pasar por debajo- para acceder a otra sala y a los servicios.
Qué hacer en Madrid La Ardosa

Para seguir llenando el estómago, elegimos hacerlo en el bullicioso y divertido barrio de Chueca. Las opciones son infinitas. Si buscáis una parada rápida para seguir explorando y callejeando la ciudad, os recomendamos probar las empanadillas de Las Muns. Todas estás buenísimas y cuentan con alguna opción vegetariana. A mí me encantan las de Cebolla Caramelizada, Pollo Thai y Manzana y Canela.

Otra opción en los alrededores, tal vez no apta para todos los bolsillos ni planes improvisados, es el restaurante de Diego Guerrero, Dstage (2 Estrellas Michelin). Actualmente, el menú más económico consta de 15 elaboraciones y tiene un precio de 145 euros. Es una experiencia que, en mi opinión, merece totalmente la pena si sois amantes del buen comer y os lo podéis permitir. No creáis que solo venís a llenar la barriga, vais a asistir a un auténtico espectáculo de magia culinaria.

Desgraciadamente, en esta ruta no contamos con el tiempo suficiente para detenernos a disfrutar de las casi 3 horas de duración de este maravilloso espectáculo. De modo que nos vamos al Mercado de San Antón donde estamos seguros de que encontraremos una opción que se adecue a nuestros gustos y bolsillo. ¿Que nos apetece comer con las manos? Pues nos pedimos unas arepas y tequeños en La Despensa by Antojos Araguaney o hacemos paradita en Hamburgesa Nostra. O mejor, picoteamos un poco de todos los puestos que más nos gustan. Pillamos magret de pato en Puturrú de Foie, unas croquetas en La Trastienda Tapas y unas papas arrugadas con mojo en 7 Delicatessen (¡la cerveza Dorada que no falte, por favor!). Si queréis postre, acercaros al puesto de Mamá Framboise a por una de sus tartaletas.

Qué hacer en Madrid - Mercado de San Antón

Para bajar la comida, podemos dar un paseo por el barrio y curiosear en alguna de las tiendas más interesantes del barrio, como Energía Positiva Siglo XXI -decoración con alma-, Futuramic -venta de objetos originales años 30s a 70s- o Ecomanía -artículos reciclados y de comercio justo-.

Continuaremos el camino que tomamos por la calle Fuencarral hasta llegar a Gran Vía y entraremos en el Espacio Fundación Telefónica que siempre cuenta con alguna exposición interesante. Sube en el ascensor hasta su última planta, contempla su original escalera desde este punto, y disfruta de su completo programa de exhibiciones en el que tienen cabida todas aquellas manifestaciones artísticas ligadas a las nuevas tecnologías.

Si aún no lo has hecho, este es el momento de subir a la última planta de El Corte Inglés de Callao, al espacio Gourmet Experience. No para comer -aunque si no has tomado el postre todavía, te recomiendo que pruebes las tartas de Celicioso o los mochis japoneses de NIJI- sino para contemplar las maravillosas vistas de la plaza desde su mirador.

Bajamos la calle Preciados hasta llegar de nuevo a la Puerta del Sol y continuamos por Carretas hasta la Plaza de Jacinto Benavente. Un poco antes, hacemos un pequeño desvío para comprar los souvenirs más originales de la capital en Madrid al Cubo. Quedaréis como auténticos reyes regalando cualquiera de sus productos: libros, láminas, imanes, objetos de decoración… todo con un toque de humor y creatividad a raudales.

Caminamos hasta la plaza de Tirso de Molina y vamos a echar un vistazo a la cartelera de esta tarde en la Sala Equis. Se trata de un pequeño templo para los amantes del cine en versión original, la gastronomía informal y los lugares bonitos. Lo que fue en su momento un cine X (todavía conserva ciertos elementos de esta etapa como la antigua taquilla) se ha transformado en una auténtica joya; un lugar de encuentro de modernos y gente molona procedente de cualquier parte del mundo. Si otro día venís con tiempo, merece la pena acudir a alguna de sus proyecciones o disfrutar de su apañadísimo menú del día por 10 euros y con el lugar casi para vosotros solos. Aunque, oye, también es un sitio excelente para terminar esta ruta, gin-tonic en mano. Guardad las ganas, ya no vamos a alejarnos demasiado.
Sala Equis

Es el turno de disfrutar ahora del arte urbano de Lavapiés. Aquí, se encuentra además el Museo de Artes y Tradiciones Populares, una visita interesante y gratuita donde poder contemplar más de 7000 objetos vinculados a la vida cotidiana, que reflejan el modo de ser de las gentes que los crearon y usaron.

Pero volvamos a hablar sobre el street art del bario más multicultural de Madrid. Mi recomendación sería que os dejarais llevar y sorprender, perdiéndoos por sus calles. Aunque, el tiempo apremia y nos queda aún bastante por ver. Por eso, os he dejado mis intervenciones favoritas en el mapa que encontraréis al final de este artículo. Entre las obras imprescindibles están el mural de Ampparito en una de las paredes del Teatro Pavón-Kamikaze o el fotografiado simio de Okuda y Bordalo. Tampoco te pierdas el jardín/huerto urbano/parque comunitario y autogestionado por los vecinos «Esta es una plaza». Puedes conocer la interesante historia de este proyecto en su página web.
Qué hacer en Madrid - Street Art

Y hemos dejado lo mejor para el final, los grafitis de los muros exteriores y -sobre todo- el interior del CSA La Tabacalera. Ubicado en la antigua fábrica de tabacos de Embajadores, hoy en día sirve como punto de encuentro de artistas heterogéneos y curiosos que promueve la cultura libre y gratuita.

Lo cierto es que nos pasaríamos horas recorriendo sus singulares pasadizos, al ritmo de la música procedente de los locales de ensayo o del mismo patio central si es que coincidimos con algún evento o actuación.

Hoy hay tanto ambiente que nos da pena marcharnos pero queremos llegar a la Dalieda de San Francisco antes del atardecer y disfrutar de las maravillosas vistas desde este mirador entre dalias.
Qué hacer en Madrid - Basílica de San Francisco
Qué hacer en Madrid Dalieda de San Francisco
Ahora sí, se nos ha hecho de noche y es hora de cenar. En los alrededores de La Latina no faltan locales para tapear y tomar una buena cerveza: Están las tostas del Almería, las tortillas de Juana la Loca o Pez Tortilla, las roscas de El Almendro… Llegando ya al centro, cerca de la Plaza Mayor, puedes parar en el Mesón del Champiñón -es un lugar bastante turístico pero están espectaculares- y a 5 minutos tenéis Inclan Brutal Bar, uno de mis imprescindibles BBB.
Mesón del Champiñón
Y para -casi- cerrar la noche y aprovechando la gran oferta cultural que ofrece Madrid, nos vamos al teatro. En Microteatro por Dinero, se representan a diario obras de 15 minutos para 15 espectadores en salas de menos de 15 m2. Todas ellas giran sobre un mismo tema que cambia cada mes (en julio ha sido «por el orgullo»).
Microteatro por Dinero

Y hasta aquí hemos llegado por hoy, aunque Madrid tiene mucho, muchísimo más. Esta es una ciudad para vivirla y revivirla, día y noche, hasta el infinito y más allá. Es más, sabéis lo que dicen: «De Madrid al cielo». Pues desde ahí mismo, en Picalagartos Sky Bar (la azotea del Hotel NH Gran Vía) despedimos este maravilloso día.

¿Cuál será nuestra próxima ruta?
Qué hacer en Madrid - Cócteles

 

Aquí os dejamos el mapa para que podáis ubicar todos nuestros lugares favoritos:

Ahora es el momento de que nos cuentes tu Madrid Alternativo.

Este artículo ha sido posible gracias a la colaboración de Hoteles.com pero todas las opiniones vertidas en este blog son independientes y están basadas en nuestra percepción real.

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