Ruta de 2 días por las Rías Baixas: Pueblos con encanto
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Ruta en coche por Galicia: Rías Baixas. Días 5 y 6.

Ruta en coche por Galicia: Rías Baixas. Días 5 y 6.

Intentar abarcar toda la zona de las Rías Baixas en dos días es imposible. Pero también es un delito estar en Galicia y no intentar exprimir el viaje al máximo.

Al disponer de tan poco tiempo tuvimos que elegir los destinos de esta zona que más nos atraían. Escogimos Cambados, O grove, Combarro y Pontevedra, aunque también visitaríamos las Islas Cíes desde Vigo más adelante.

Podíamos haber apurado un poco más el tiempo y ver más cosas (Vilagarcia de Arousa, Muros, Cabo Home,  Baiona…) pero preferimos ir despacio y conservar las ganas de volver.

¡Y vaya si nos quedamos con ansias de repetir! Probablemente la zona de las Rías Baixas sea la que más nos ha gustado de nuestro viaje a Galicia.

Eso sí, la próxima vez le dedicaremos mucho más tiempo. Las Rías Baixas se merecen al menos 4 días, uno para visitar lo mejor de cada ría:

  • Ría de Muros y Noia
  • Ría de Arousa
  • Ría de Pontevedra
  • Ría de Vigo y Baixo Miño

 

Día 1: Ría de Arousa (Cambados, O Grove, Sanxenxo). Turismo de vino y marinero.

Cambados

Nuestra primera parada fue la villa de Cambados, capital del Albariño y recientemente seleccionada como Ciudad Europea del Vino 2017.

Llegamos a la Oficina de Turismo donde nos ofrecieron un mapa de la ciudad y nos destacaron los imprescindibles en el centro y los alrededores: El Palacio y la Plaza de Fefiñanes, el Pazo de Ulloa, las Ruinas de Santa Mariña Dozo, la Iglesia de San Benito, el Pazo de Montesacro y la Torre de San Sadorniño.

Nosotros añadiríamos además la visita a una de las numerosas bodegas de la zona. Las más conocidas son Martín Códax y Palacio de Fefiñanes pero hay muchísimas más. Seis en el casco urbano que se pueden recorrer a pie y más de una docena en la periferia. En la gran mayoría deberéis solicitar cita previa.

“El vino, como las personas, cuanto
más cerca esté de su origen,
más cerca estará de su verdad”

Como queríamos visitar el interior del Palacio de Fefiñanes, ubicado en la plaza del mismo nombre, elegimos esta bodega para hacer una visita guiada y catar su albariño de Fefiñanes. El tour tiene una duración aproximada de 45 minutos y permite ver las escasas cepas que se encuentran allí, conocer la historia de la bodega, el proceso de elaboración del albariño y probar sus vinos (el precio de la visita varía según el número de caldos que quieras degustar). Sin embargo, para poder ver casi en su totalidad el monumental edificio renacentista tendréis que reservar otra visita en la bodega continua, la Gil Armada, situada en el ala norte del Pazo.

La Iglesia de San Benito se encuentra también en la misma plaza.

Tras la visita nos dirigimos al Paseo Marítimo para llegar a la Torre de San Sadorniño, en el barrio marinero.

En el camino nos cruzamos con el tradicional mercadillo que se celebra todos los miércoles y sábados. En las inmediaciones también nos encontramos con el Pazo de Bazán, actualmente Parador de Turismo; el Pazo de Torrado; la Casa-Museo Ramón Cabanillas, poeta cambadés y el Pazo de Montesacro.

Por supuesto también encontraréis muchísimas vinotecas y tiendas para comprar el vino más famoso de Galicia. No podéis marcharos de Cambados sin una botella -como mínimo- bajo el brazo.

Y por fin llegamos a uno de los rincones más bonitos de esta Villa. En un pequeño islote conocido como Isla de la Higuera podemos ver los restos de la Torre de San Sandorniño, construida en la Alta Edad Media. Fue concebida como faro y torre de vigía y se conservó hasta el s. XVIII, cuando se abandonó y comenzó a desmoronarse.

Pero el verdadero encanto de esta zona reside en que aquí se encuentra el mayor banco marisquero de Galicia. Merece la pena llegar hasta aquí por la mañana para ver a las mariscadoras en la playa, extrayendo almejas, berberechos, navajas…

Esta es la imagen más mágica que nos llevamos de Cambados.

Cambados

Cambados

Abandonamos ahora el centro histórico y nos dirigimos con el coche hacia las ruinas de la Iglesia de Santa Mariña Dozo, en la parte alta de la villa. Se trata de los restos de una antigua iglesia construida por orden de Don López Sánchez de Ulloa y restaurada y ampliada por su hija María en el s. XV. Se abandonó en el s. XIX pero sus restos fueron declarados Monumento de Interés Turístico Nacional en 1943. Hoy en día alberga uno de los cementerios más singulares del mundo.

Que se lo digan al escritor Álvaro Cunqueiro, que lo consideraba “el más melancólico camposanto del mundo” y cuyos arcos “estaban allí para sostener al viento”.

Ruinas

Desde luego se trata de un lugar de sobrecogedora belleza y visita obligada.

Santa Mariña Dozo

Muy cerca de aquí se encuentran el Museo Etnográfico y del Vino que no visitamos por encontrarse cerrado a la hora en la que llegamos y el Mirador de la Pastora, un lugar maravilloso para observar la ría de Arousa y Cambados desde las alturas y despedirse de esta bonita villa hasta la próxima.

¿La fiesta del albariño no sería una ocasión fantástica para volver?

O Grove

Playas, bateas, riquísimo marisco y un oasis de bienestar en los balnearios de la vecina isla de La Toja. La península de O Grove en la parte occidental de la comarca del Salnés, es todo eso y algo más. Pero antes de empezar la ruta turística, vamos a llenar el estómago.

Aquí se viene a disfrutar del pescado y del marisco.  No lo encontraréis tan fresco y económico en ningún otro lugar.

Aunque hay una amplia oferta gastronómica para todos los bolsillos, nosotros os podemos recomendar el sitio que elegimos para comer: la Pulpería Pichi.

Pedimos mejillones al vapor, gambas a la plancha, croquetas y pulpo a feira. De postre, una tarta de queso riquísima. ¿La cuenta? 30 euros. Un regalo para nuestro paladar y nuestro bolsillo.

Si contáis con un presupuesto más holgado a lo mejor preferís optar por la mariscada del Restaurante Lavandeiro. Cuentan que es la mejor en relación calidad-precio de O Grove (42 euros para dos personas con botella de vino). Y si ya os veis con ganas de tirar la casa por la ventana podéis comer en el único estrella Michelín de la zona, el Culler de Pau. Para escoger, un menú degustación corto de 48 euros y uno largo de 85 euros. ¡Si vais tenéis que contarnos si merece la pena!

Ya con el estómago lleno nos dirigimos hasta el puerto para realizar una excursión en barco por la ría para ver las bateas, plataformas flotantes donde se realiza el cultivo de los mejillones, ostras y vieiras.

Sí, habría sido mejor dejarlo para después de hacer la digestión pero no teníamos más tiempo.

Bateas

Realizamos la ruta con la compañía Cruceros Rías Baixas. Durante el recorrido nos fueron explicando cómo se lleva a cabo el cultivo de estas especies y nos ofrecieron todos los mejillones que fuéramos capaces de comer -a estas alturas no eran muchos- y todo el albariño que quisiéramos tomar. Está muy orientado al turismo pero resulta una excursión bastante interesante.

¿Y qué más podemos hacer en O Grove? Disfrutar de las muchas esculturas que decoran sus calles y plazas, pasear por sus playas de Bandera Azul como A Lanzada o Area da Cruz o alguna de las pequeñas calas esparcidas por el municipio si queremos huir de las aglomeraciones, visitar el Museo de la Pesca y de la Salazón o el Acuario, y llegar hasta la Isla de la Toja donde está la ermita de San Sebastián, recubierta de conchas de vieira. Y por supuesto, si tenéis tiempo, aprovechad la oferta termal única que os ofrece la isla.

Sanxenxo

Hay quien conoce Sanxenxo como “la Marbella gallega”, pues es en verano, con el turismo de sol y playa, cuando la localidad pontevedresa se convierte en un hervidero de gente y no falta la fiesta ninguna noche.

Como nosotros llegamos a mediados de septiembre no encontramos nada de eso. La capital turística de las Rías Baixas casi parecía un pueblo fantasma.

Pero la razón de parar en Sanxenxo no era contemplar sus atractivos turísticos, pues además de sus playas -seguro que habéis oído hablar de la emblemática A Lanzada– no tiene mucho que ofrecer al visitante fuera de temporada. Hicimos noche aquí porque nos pillaba de paso a nuestro siguiente destino (Combarro) y porque la oferta hotelera es inigualable. Hoteles de lujo, hostales, casas rurales, campings, apartamentos… Hay alojamiento para todos los gustos y bolsillos. Y en temporada baja, tirados de precio.

De hecho, en Sanxenxo encontramos el mejor alojamiento de todo el viaje. Y hablo de un hotel de tan solo 2 estrellas, Veiganova. Familiar, acogedor, limpio y con desayuno y párking gratuito por 45€/noche. Así que os lo recomendamos como base de operaciones para visitar las Rías Baixas.

Día 2: Combarro y Pontevedra. Lo más bonito de las Rías Baixas.

Combarro

A modo de resumen, el pueblo marinero de Combarro huele a agua salada y licor café. Ofrece un precioso paseo entre hórreos y cruceiros y un viaje a otra época. Es un lugar que parece sacado de un cuento infantil.

Combarro

Los hórreos, muy comunes en Galicia y Asturias, son construcciones de piedra o madera elevadas sobre pilares que se utilizaban para guardar y proteger las cosechas.

Hórreos

Por otro lado, se conoce como cruceiro a las cruces de piedra tallada que se colocaban en los cruces de camino y en los atrios. En Galicia, casi siempre se representa a Cristo crucificado en la cara anterior de la cruz y a la Virgen María en su cara posterior. En los cruceiros de Combarro veréis que el Cristo mira hacia la tierra y la Virgen al mar, para proteger a los marineros.

Cruceiro

Es un pueblo muy turístico y este es quizá el único factor que hace que pierda algo de encanto. Sus estrechas calles están abarrotadas de tiendas, bares y curiosos, y la zona de restauración puede resultar especialmente agobiante. Por eso os recomendamos llegar temprano, antes de que lleguen los autobuses de turistas, o visitarla por la noche cuando estos ya se han marchado. Además, al anochecer Combarro tiene un brillo especial. Nosotros pudimos contemplar sus dos caras -cenamos aquí con unos amigos la noche anterior- y no sabría deciros cuál nos gustó más.

Por último. no podéis abandonar el pueblo sin adquirir una botella de licor casero. Es el mejor souvenir que podéis llevaros a casa. Hay tantos sabores que os costará elegir.

Pontevedra

La Boa Vila de Pontevedra es una ciudad viva, hospitalaria, peatonal, singular y bellísima. Su centro histórico, declarado conjunto histórico artístico en 1951, es uno de los más hermosos y mejores conservados de Galicia.

Hay mucho que ver y muchísimo que vivir en Pontevedra. Y todo está a un paso.

Si intentáramos abarcar todo lo que hay que ver en Pontevedra tendríamos que escribir un artículo aparte -o dos- y tal vez lo hagamos algún día. Pero de momento, os resumiremos nuestros lugares favoritos. Si necesitáis más información, en la Oficina de Turismo os podrán recomendar el mejor recorrido para descubrir la ciudad.

  1. Seis museos en uno, el Museo de Pontevedra: El Museo está dividido en seis localizaciones: Las Ruinas de Pontevedra, el Edificio Castro Monteagudo -custodia platería y pintura no gallega gótica, renacentista y barroca-, el Edificio García Flórez -aquí destacan las colecciones de azabache, iconografía de Santiago, grabado compostelano, escultura religiosa, alfarería popular, vidrios de La Granja, salas navales y salas de música tradicional gallega-, el Edificio Fernández López -alberga la sala de investigadores, la biblioteca y los archivos documental y gráfico-, el Edificio Sarmiento -con los fondos arqueológicos de la Prehistoria y la Antigüedad y el arte gallego medieval hasta el siglo XIII- y un Sexto Edificio detrás de la iglesia de San Bartolomé y del Edificio Sarmiento con el que se comunica. Este último acoge las colecciones de pintura española de los siglos XIX y XX y de arte gallego desde el siglo XIV hasta la actualidad.
  2. Ruinas de Santo Domingo: Se conserva la cabecera con cinco ábsides de finales del s.XIV, la mayor construída por los dominicos en Galicia, así como parte del muro Sur de la iglesia y la entrada al capítulo del convento de Santo Domingo. Fueron declaradas Monumento Nacional en el año 1895.Ruinas Santo Domingo
  3. Iglesia de la Virgen Peregrina: Dedicada a la Virgen Peregrina, patrona de la provincia de Pontevedra y del Camino Portugés a Santiago. Su planta está inspirada en una concha de vieira, símbolo de los peregrinos. En el interior se conserva una imagen de la Virgen del s.XIX.Iglesia
  4. Basílica de Santa María la Mayor: Ya que Pontevedra no tiene catedral es este templo conocido como “la perla del arte gallego” el que se considera la iglesia principal de la ciudad. Son muchas las curiosidades que alberga este edificio: Un santo con gafas en la fachada (San Jerónimo, Patrón de los Bibliotecarios), una herejía en la representación de la trinidad (con la figura de Cristo representada a la izquierda del padre), la mezcla de figuras religiosas y mitológicas como Hércules o Teúcro (fundador de la ciudad), una Virgen de la Esperanza embarazada… En su interior también encontraréis la escultura del Cristo del Buen Viaje, a quien acuden los devotos para que les conceda protección en sus viajes y el Cristo del Desenclavo. Fue declarada Monumento histórico Artístico en 1931.
  5. Convento de San Francisco: En su interior se conservan algunos sepulcros medievales, entre los que merece la pena destacar el del trovador y almirante Payo Gómez Chariño.
  6. Santuario de las Apariciones: Un lugar de culto y peregrinación que transmite cierta magia y auténtico misterio. Se trata del antiguo pazo de los Arias Teixeiro donde se instalaron hace décadas las madres doroteas y donde vivió algún tiempo Sor Lucía, la monja más conocida del mundo, por ser testigo de la aparición de la Virgen cuando era niña. En la segunda planta de este antiguo edificio estaba su celda, transformada ahora en una capilla, en la que también tuvo lugar una aparición en diciembre de 1925Santuario de las Apariciones
  7. Plazas bonitas donde tapear: Sobresalen la Praza da Ferrería que se une con la pequeña Praza de la Estrella donde destaca la Casa de las Caras (Pazo de los Barbeit) y el Convento de San Francisco y la Praza de Ourense situada entre la Praza da Peregrina, la Praza da Herreria y los jardines de Casto Sampedro con la Fuente de la Herrería. Otras plazas interesantes son la del Teucro, de la Verdura, da Pedreira, de la Leña o la de Méndez Núñez donde se erige una estatua del escritor Ramón del Valle Inclán.

Valle Inclán Pontevedra

Y tiene Pontevedra tantas otras plazas, monumentos, parques, iglesias y edificios que nos dejamos atrás… Lugares que hemos obviado (que no olvidado) y a los que volveremos seguro. Pero ahora, toca seguir nuestro viaje. Próxima parada: Vigo.

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ALBA PÉREZ
conalgasenlamaleta@gmail.com
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